lunes, 12 de enero de 2009

Plaisir


Puedo volver de la nada y esperarte pausada, tranquila, al otro lado de la puerta. No abrirás, pero esperarás a que me vaya para dormir tranquilo, porque, te guste o no: dependes de mí más que del aire: sin placer no hay vida.

lunes, 15 de septiembre de 2008

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He perdido la capacidad de pensar, ahora solo divago. No logro verbalizar cualquier intento mediocre e inconexo de movimiento neuronal.
Nada me atrae, nada me deslumbra. Espero el paso del tiempo y con ello dejo el suicidio en manos de Cronos.
No veo más allá de la cortina que cubre la bañera.










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miércoles, 18 de junio de 2008

La caída de los Dioses




Con la caída de los Dioses tomaré a Visconti de mi mano y le llevaré a la cima del paraíso, donde aquellos que han alcanzado la suprema verdad en el Mundo Terrenal son lanzados a un vacío en cuyo final Dios, con sus potentes fauces metálicas abiertas, espera engullir a los que han desafiado su voluntad: nadie debe saber, nadie debe vivir. Decapitará de un mordisco al aristócrata infiel y entre las muelas estallará su cabeza con la facilidad con la que un niño estalla una piruleta entre sus infantiles dientes.

Y gozará su lengua al contacto con el jugo grisáceo: Y tendrá el conde Visconti de Modroso un último espasmo neuronal.






lunes, 12 de mayo de 2008

Ascendencia Materna(l)


Como castellana campesina educada en las buenas costumbres y preceptos morales de la magnánima Iglesia del Dictador Bajo Palio, mi madre negó siempre a sus hijas el inocente coqueteo, la impúdica desnudez de los veranos en el río, la pueril ansia succionadora de cuellos imberbes, los fugaces cosquilleos en los muslos del compañero de pupitre, la salvaje embestida del cucharón de la sopa protegida por la oscuridad de una casa abandonada para ir a la sega.

Sólo regurgitó una palabra al morir.
Coitus.

martes, 29 de abril de 2008

Mea Culpa

Confieso que he pecado con todos y cada uno de los hombres que me han permitido convertirme en la Eva que ha de expulsarles del Paraíso. Pero con el paso de los años he llegado a la conclusión de que muchos de ellos merecían esa expulsión, aunque yo, como incitadora del pecado, me viese obligada a irme con ellos.